
Ya está todo cargado en el maletero: bolsas, bicis, juguetes, ilusiones y muchos kilómetros por recorrer.
Empieza el viaje y tienes la oportunidad de convertirlo en una experiencia mágica para toda la familia.
Aquí tienes algunos consejos, pero lo importante es que la imaginación la pongas tú.

Programa actividades divertidas para disfrutar juntos y saca el animador que llevas dentro. Cantar en familia es un momento de complicidad. En el mercado encontrarás mucha oferta educativa a nivel musical. También es una buena idea viajar con la música que te gusta. Además, ahora los vehículos incorporan Radio CD con MP3.
Llévate cartas, juegos y todo tipo de juguetes para que tus hijos se distraigan. ¡Un truco! Ofrece los juguetes de uno en uno. Cuando se aburran, el nuevo juguete será todo un descubrimiento.
Invéntate juegos para
practicar toda la familia juntos. Vuelve a tu infancia
y juega al Veo, Veo. Practica los números con las
matrículas de los coches.
O, si ya son más mayores, juega a las palabras (por ejemplo, animales que viven en la selva).
Aprovecha para explicarles cómo se forma una cordillera, por qué las flores florecen en primavera, por qué el sol sale por el este o, si tropezáis con un día lluvioso, cómo se forma la lluvia.
Enséñales seguridad vial jugando. Explícales por qué los coches sólo pueden
conducir por carreteras.
La importancia de llevar
los cinturones de seguridad.
El significado de los
semáforos, de las señales
de tráfico, de las líneas en
el asfalto…
Y, juegues a lo que juegues, añádele un poco de emoción puntuando cada respuesta correcta.
El que tenga más puntos se ha ganado un helado después de comer.
Para que el viaje resulte menos estresante y fatigoso, deben efectuarse varias paradas a fin de que el pequeño pueda tomar aire y relajar las piernas.
Lo ideal sería poder detenerse, siempre que se trate de un niño muy pequeño, por lo menos, 15 minutos cada dos horas de viaje.


