Ninos de 4 a 8 anos

Dice palabrotas

La actitud de los padres

Los padres han de ser firmes y coherentes

• El niño, que está dotado de antenas sumamente sensibles, capaces de captar la contrariedad más allá del telón de la indiferencia, puede no querer cambiar de actitud, a pesar de los intentos de sus padres.

En este caso, sobre todo si sus palabrotas resultan intolerables o, en cualquier caso, crean situaciones especialmente embarazosas con los extraños, es aconsejable pasar a actitudes más duras. Éstas consisten, simplemente, en imponerle, como regla base, que no se puede transgredir en ningún caso el control del lenguaje. Con tono firme y decidido, se le puede decir que las palabrotas que él pronuncia molestan a los demás y que, por lo tanto, debe dejar de decirlas. Los padres han de transmitirle el mensaje de que su libertad (como la de todos nosotros) termina donde empieza la de los demás, y que hacer una cosa desagradable para las personas que le rodean está terminantemente prohibido.

Sin embargo, si se opta por esta actitud, hay que ser coherentes después. Cada palabrota del niño debe censurarse al menos con un “no” y los padres, a su vez, deben controlar todos los términos que utilizan. También en este caso, el ejemplo constituye una gran ayuda.

• No obstante, si el niño no deja de decir palabrotas o si la frecuencia de las mismas es excesiva, puede ser que necesite llamar la atención. Los padres deberían plantearse si le brindan verdaderamente esa atención o si son muy estrictos con él.

"Tú también lo has dicho"

Los niños que suelen decir muchas palabrotas, en el momento en que se les regaña, son especialistas ensubrayar que papá o mamá también las dicen (o las han dicho).

Ante una “acusación” semejante, los padres pueden sentirse entre la espada y la pared, y no saber muy bien cómo comportarse. Sin embargo, existe una solución muy sencilla: el padre o la madre puede decir que se arrepiente mucho de haberlo hecho y que en el futuro intentará controlarse. Así, el niño aprenderá que sus padres no son infalibles y que todos nos podemos equivocar, pero que lo importante es darse cuenta de ello, saber pedir perdón e intentar no cometer los mismos errores en el futuro.


Cómo afrontar el desafío

Así debes actuar

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