¿Qué es el hipo?
Todo lo que debes saber sobre este trastorno y cómo afecta al bebé y al feto.
Es un trastorno muy común, que conocemos bien. Cuando se presenta, hacemos todo lo posible para superarlo, pero a veces parece que no tiene fin, a pesar de los vasos de agua, puede que incluso bebidos cabeza abajo, los sustos, el zumo de limón y los largos minutos en apnea. Pero, ¿a qué se debe? Y, sobre todo, ¿es útil para nuestro organismo?
No existen dudas sobre el hecho de que el hipo es una contracción repentina del diafragma (el músculo que se encuentra entre el tórax y el abdomen), que provoca una inspiración forzada (debida a la glotis, que se cierra automáticamente), que hace pasar el aire desde las cuerdas vocales, haciendo emitir el inconfundible sonido "hip".
Los especialistas han expresado numerosas teorías sobre las razones de este fenómeno. La más común es la que afirma que la comida asciende desde el estómago, mojando las terminaciones nerviosas del diafragma que, al irritarse, se contrae.
En cambio, algunos estudiosos sostienen que el cerebro es el que dirige el hipo, mediante el control de la glotis, con el fin de impedir que la comida alcance los pulmones.
Otras investigaciones, todavía más recientes e hipotéticas, afirman que el fenómeno no es otra cosa que una herencia dejada por nuestros antepasados hace millones de años; se trataría de formas de vida acuáticas, que respiraban a través de branquias.
De hecho, algunas investigaciones sostienen que el hipo no es sino la contracción que permitía a los músculos abrir y cerrar las branquias y que ha seguido hasta hoy, de generación en generación.
Sea cual sea el motivo de su aparición, lo cierto es que el hipo no es patológico ni nocivo (como mucho, molesto), y es inútil, al menos para el adulto, porque en el recién nacido, o incluso en el feto, podría tener una función diferente.
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