Dientes sanos
Prevenir la caries
La caries dental es una enfermedad muy difundida, sobre todo en los niños. Se trata de un lento proceso de desmineralización del tejido de los dientes y su consiguiente corrosión.
La mayor responsable de la formación de caries es la placa: una película de origen salival que tiende a depositarse sobre los dientes. Si esta placa no se elimina, produce sustancias ácidas y favorece el crecimiento bacteriano, capaz de atacar el diente en sólo 24 horas. La acción corrosiva de la caries no se limita a la superficie del diente, sino que puede alcanzar el tejido óseo, debajo del esmalte.
La prevención es fundamental y por ello los niños han de familiarizarse desde el principio a cuidar sus dientes, ya que se trata de un órgano que, una vez desarrollado, ya no se renueva. Por ello, aparte de una buena higiene bucal y una correcta alimentación, es importante llevar al niño al dentista. No se debe esperar a observar evidencias de dolor en el pequeño para acudir a un control médico; un diente sin curar se caerá inevitablemente antes de tiempo, e incluso puede amenazar el futuro de los dientes secundarios. En casos aún más graves, puede provocar el desplazamiento de toda la dentadura, con los consiguientes problemas para la masticación.
• Higiene bucal
• Una alimentación correcta
La mayor responsable de la formación de caries es la placa: una película de origen salival que tiende a depositarse sobre los dientes. Si esta placa no se elimina, produce sustancias ácidas y favorece el crecimiento bacteriano, capaz de atacar el diente en sólo 24 horas. La acción corrosiva de la caries no se limita a la superficie del diente, sino que puede alcanzar el tejido óseo, debajo del esmalte.
La prevención es fundamental y por ello los niños han de familiarizarse desde el principio a cuidar sus dientes, ya que se trata de un órgano que, una vez desarrollado, ya no se renueva. Por ello, aparte de una buena higiene bucal y una correcta alimentación, es importante llevar al niño al dentista. No se debe esperar a observar evidencias de dolor en el pequeño para acudir a un control médico; un diente sin curar se caerá inevitablemente antes de tiempo, e incluso puede amenazar el futuro de los dientes secundarios. En casos aún más graves, puede provocar el desplazamiento de toda la dentadura, con los consiguientes problemas para la masticación.
• Higiene bucal
• Una alimentación correcta

