Cuidar los ojos en verano
En verano, aumentan los problemas oculares. La protección es la mayor aliada, sobre todo en el caso de los niños.
Los estudios llevados a cabo por el Instituto Oftalmológico de Alicante han determinado que el verano y las vacaciones favorecen en gran medida el aumento de problemas oculares, tales como conjuntivitis alérgica o irritativa (causada por el cloro de las piscinas), cataratas e incluso eritema solar (quemadura provocada por el sol). El estudio concluye, asimismo, que la solución a estos problemas se basa en una adecuada protección, mediante el uso de gafas de sol y de piscinas homologadas, evitando, en la medida de lo posible, la exposición prolongada a aparatos de aire acondicionado y realizando una visita al oftalmólogo. Como cada año, cuando el calor empieza a apretar y las radiaciones solares se intensifican, los expertos no se cansan de alertar sobre la necesidad de usar cremas solares de alta protección, para prevenir los efectos nocivos del sol sobre la piel.
Sin embargo, no estamos tan acostumbrados a oír advertencias sobre el perjuicio que los rayos solares pueden causar en los ojos, cuando tienen tanta importancia como en la piel. No en vano, numerosos estudios han demostrado que la acción regular de los rayos UVA (los que provocan el envejecimiento cutáneo) y UVB (los causantes del eritema solar, es decir, las quemaduras) sobre los ojos puede elevar el riesgo de sufrir cataratas en un futuro, además de otros muchos problemas.
Asimismo, es muy importante proteger a los niños de la radiación UV, ya que está demostrado que más de la mitad del tiempo que pasamos expuestos al sol en nuestra vida se produce antes de los 16 años. Veamos ahora, de forma más exhaustiva, cómo podemos proteger los ojos de los más pequeños, y los nuestros, de la acción agresiva de algunos factores ambientales.
Recomendaciones para proteger los ojos
He aquí los problemas más habituales, así como los síntomas que provocan y las medidas de protección más adecuadas, de los agentes ambientales más comunes en verano.
•RADIACIÓN SOLAR. Existe una relación directa entre la radiación solar y la catarata. Los rayos ultravioletas provocan cataratas y favorecen el envejecimiento, ya que producen un mayor número de radicales libres (moléculas destructoras de células sanas). Cómo protegerse: utiliza gafas de sol homologadas y provistas de filtro protector contra los rayos ultravioleta. Los niños no son una excepción, pero siempre hay que escoger modelos homologados comprados en ópticas de confianza.
•SEQUEDAD DEL AMBIENTE.Se produce, sobre todo, en zonas alejadas del mar. La sequedad provoca una mayor evaporación de la lágrima, dando lugar a la sensación de ojo seco. Cómo protegerse: si sufres estos síntomas durante un tiempo prolongado, debes acudir a un especialista para que te prescriba el tratamiento más adecuado.
•PARTÍCULAS EN SUSPENSIÓN.El descenso de las lluvias que se produce en verano incrementa el número de partículas en suspensión en el aire y genera un ambiente cargado capaz de provocar alergias oculares. Cómo protegerse: cuida tu vista y acude al especialista en cuanto empieces a notar los primeros síntomas de alergia. Ten un cuidado especial con el niño y adopta la misma medida si notas que tiene los ojos irritados o enrojecidos, incluso sin haber ido a la piscina.
•AIRE ACONDICIONADO.La exposición prolongada al aire acondicionado hace que se reseque el ambiente, lo cual perjudica a los ojos. Cómo protegerse: evita permanecer mucho tiempo en ambientes provistos de aire acondicionado y, si dispones de un aparato en casa, no lo tengas encendido continuamente.
•AGENTES QUÍMICOS.En verano, el cloro de las piscinas es el principal agente irritante para nuestros ojos. Cómo protegerse: la mejor forma de protegerse del cloro es evitando el contacto con él. Utiliza unas gafas de natación adecuadas y no dejes de ponérselas al niño.
Un cuidado especial para los niños
Todos tenemos que cuidar nuestros ojos, de forma especial en verano, ya que, como hemos visto, es una época en la que reciben más agresiones ambientales. Sin embargo, como en tantos otros casos, los ojos de los niños son el blanco principal de los agentes externos. Por lo tanto, es necesario que prestes una especial atención a tu hijo y observes bien sus ojos, para prevenir una posible irritación o alergia.
•Abandona la idea de que las gafas de sol son sólo para los adultos. La visión de los niños debe protegerse tanto o más que la de los mayores. No obstante, hay que tener cuidado con el modelo elegido; asegúrate de que está homologado y que cuenta con un filtro protector contra los rayos ultravioleta.
•Si el niño no quiere saber nada de gafas, puedes ponerle un sombrero o una gorra provista de una amplia visera. En ningún caso debe estar expuesto prolongadamente al sol con la cara descubierta.
•Asimismo, es conveniente que le vayas humedeciendo el pelo y refrescando la carita a menudo.
•Desconfía de los días nublados. Los rayos solares actúan durante todo el día, haya nubes o no.
•La higiene de los ojos es muy importante. Sobre todo en el caso de los bebés, las glándulas lagrimales producen más líquido que las de los jóvenes y los adultos.
Este líquido lagrimal es muy importante, dado que las defensas inmunitarias de los más pequeños todavía no son lo bastante fuertes y las lágrimas actúan de barrera protectora contra los gérmenes. Sin embargo, con las altas temperaturas, estas lágrimas se secan y se forman legañas, que hay que eliminar a menudo.
•Recuerda que para realizar la higiene ocular es necesario limpiar el ojo en dirección a la nariz, para no arrastrar la suciedad dentro de él.
•Debes utilizar toallitas limpiadoras de un solo uso, ya que los remedios caseros, como la manzanilla, no siempre son adecuados. De hecho, la manzanilla tiende a provocar sequedad y, si se utiliza mucho tiempo después de haberse preparado, puede alojar bacterias y otros gérmenes.

