Diabetes gestacional: ¿Qué ocurre en el embarazo?
Como hemos visto, los cambios hormonales del embarazo y las exigencias del feto suelen favorecer un aumento de la concentración de glucosa en la sangre y una reducida sensibilidad a la insulina.
A partir de la 12ª semana de gestación, aumenta el azúcar disponible en la sangre materna, con el fin de proporcionar al pequeño la energía que necesita: el feto utiliza el azúcar de su madre porque no es capaz de generarlo por sí mismo.
Mientras, las hormonas producidas por el organismo materno reducen la sensibilidad de las células y de los tejidos a la insulina. Se fabrican más hormonas de las normales, aunque no se consiguen rebajar los niveles de glucosa en la sangre.
¿Cuál es el resultado?
La concentración de glucosa en la sangre permanece elevada durante más tiempo de lo normal después de las comidas (dos horas, en lugar de una).
De todos modos, esto no significa que todas las mujeres embarazadas padezcan diabetes. De hecho, si los valores de la glicemia no superan los límites considerados “de riesgo”, la futura madre puede estar completamente tranquila.
¿Qué riesgos se corren durante el embarazo?
El mayor riesgo es que el niño crezca demasiado y pese más de lo conveniente en el momento del parto (macrosomía fetal).
El exceso de azúcar materno se acumula bajo la forma de grasa subcutánea en el feto, lo cual, llegado el momento del parto, puede obligar a efectuar una cesárea y causar trastornos al bebé. l
Inmediatamente después del parto, el niño puede sufrir crisis hipoglicémicas, debido a un delicado mecanismo hormonal inducido, precisamente, por la diabetes materna. Por este motivo, conviene realizarse análisis de sangre y ecografías frecuentes. l
La diabetes del embarazo puede dar origen también a otros inconvenientes importantes: presión elevada o preeclampsia, desprendimiento de la placenta, crecimiento fetal retrasado, polihidramnios (aumento de la cantidad de líquido amniótico) o parto prematuro.
Sin embargo, no hay que alarmarse, ya que, una vez detectado el trastorno, si se trata rápidamente, se puede reducir el riesgo tanto para la madre como para el niño.
Diabetes gestacional
¿Cómo detectar el problema?
Una dieta para cada caso
Controles que hay que seguir
¿Qué pasa si la mamá ya sufría de diabetes?
Las respuestas de nuestros especialistas a las dudas de diabetes gestacional
A partir de la 12ª semana de gestación, aumenta el azúcar disponible en la sangre materna, con el fin de proporcionar al pequeño la energía que necesita: el feto utiliza el azúcar de su madre porque no es capaz de generarlo por sí mismo.
Mientras, las hormonas producidas por el organismo materno reducen la sensibilidad de las células y de los tejidos a la insulina. Se fabrican más hormonas de las normales, aunque no se consiguen rebajar los niveles de glucosa en la sangre.
¿Cuál es el resultado?
La concentración de glucosa en la sangre permanece elevada durante más tiempo de lo normal después de las comidas (dos horas, en lugar de una).
De todos modos, esto no significa que todas las mujeres embarazadas padezcan diabetes. De hecho, si los valores de la glicemia no superan los límites considerados “de riesgo”, la futura madre puede estar completamente tranquila.
¿Qué riesgos se corren durante el embarazo?
El mayor riesgo es que el niño crezca demasiado y pese más de lo conveniente en el momento del parto (macrosomía fetal).
El exceso de azúcar materno se acumula bajo la forma de grasa subcutánea en el feto, lo cual, llegado el momento del parto, puede obligar a efectuar una cesárea y causar trastornos al bebé. l
Inmediatamente después del parto, el niño puede sufrir crisis hipoglicémicas, debido a un delicado mecanismo hormonal inducido, precisamente, por la diabetes materna. Por este motivo, conviene realizarse análisis de sangre y ecografías frecuentes. l
La diabetes del embarazo puede dar origen también a otros inconvenientes importantes: presión elevada o preeclampsia, desprendimiento de la placenta, crecimiento fetal retrasado, polihidramnios (aumento de la cantidad de líquido amniótico) o parto prematuro.
Sin embargo, no hay que alarmarse, ya que, una vez detectado el trastorno, si se trata rápidamente, se puede reducir el riesgo tanto para la madre como para el niño.
Diabetes gestacional
¿Cómo detectar el problema?
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