Embarazo y parto

Antojos en el embarazo

Descubre si se trata tan sólo de caprichos alimentarios o responden a carencias energéticas del organismo.

¿Por qué, durante el embarazo, cambian tanto nuestros hábitos alimentarios? ¿Por qué las futuras mamás suelen preferir los alimentos dulces, o bien los que, hasta ahora, nunca habían probado? ¿Qué es lo que determina estos cambios y hasta qué punto hay que ceder a los extraños caprichos alimentarios?

Los llamados "antojos" son repentinos ataques de "hambre", que se manifiestan incluso pocos minutos después de haber comido, y que dependen de los cambios hormonales que se producen en el organismo durante el embarazo. Según los especialistas en el tema y los ginecólogos, estos antojos deben satisfacerse siempre que uno sienta la necesidad, excepto si existen problemas de salud o de sobrepeso.

Sin embargo, hay que hacer una recomendación: es mejor elegir alimentos poco elaborados, que proporcionan una dosis adecuada de energía y que no dificultan la digestión.

¿Qué se puede comer?

Sí a los dulces, pero con moderación. Especialistas en nutrición y ginecólogos opinan que se puede comer con tranquilidad pasteles hechos en casa y otros dulces caseros, aunque siempre sin exagerar y en las cantidades adecuadas.

Sí también a los alimentos salados que, según un estudio realizado en Suiza y Alemania, elevan las concentraciones de sales en el organismo, expandiendo, así, el volumen del plasma.

En el caso de las mujeres con sobrepeso, es aconsejable limitar el consumo de dulces y dar preferencia a alimentos menos grasos y poco calóricos, aunque no por ello menos agradables al paladar, como, por ejemplo, la fruta de estación y las verduras.

También se aconseja reducir el consumo de alimentos fritos, salsas demasiado grasas, dulces sofisticados y bebidas gaseosas, demasiado azucaradas o calóricas.

¡De todas formas, no hay que hacer caso a las creencias populares! Tanto en una situación como en la otra, si tienes un antojo y no sufres de ninguna intolerancia alimentaria, puedes comer cualquier cosa sin preocuparte de que tu hijo pueda nacer con alguna mancha sobre la piel. Las manifestaciones cutáneas, llamadas "antojos", no son otra cosa que angiomas, o bien malformaciones vasculares congénitas, derivadas de la dilatación capilar, que no dependen en absoluto de que seas o no golosa.
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