En verano, ¡bien fresquitos!
Cómo saber si tu hijo tiene calor y algunas medidas para aliviarle de las altas temperaturas estivales.
En estos meses de verano, el calor puede llegar a ser muy molesto, no sólo para nosotros sino también para los más pequeños. Y es que los bebés acusan también las altas temperaturas estivales, a veces, incluso más que los adultos. Esto se debe, fundamentalmente, a que su sistema de termorregulación aún no se ha desarrollado por completo. Es decir, su organismo todavía no utiliza el sudor para eliminar el exceso de calor y mantener, así, una temperatura constante. Ésta es la razón por la que muchos bebés, a pesar de tener calor, prácticamente no sudan.
Entonces, ¿cómo reconocer si tu hijo pasa calor o no? Aquí te presentamos unos consejos muy útiles que te ayudarán a saberlo, además de unas simples medidas para hacer que se sienta mejor en los cálidos meses estivales.
Cuál es la temperatura ideal
•En verano, la temperatura dentro de la casa debe situarse entre los 20 y los 23 grados, incluso durante la noche. Una temperatura inferior puede resultar un poco fresca para el bebé, que puede sentirse incómodo y tener dificultades para conciliar el sueño. De igual modo, una temperatura superior a 23 grados también es perjudicial para el niño, ya que comenzaría a sudar de forma abundante.
•Para regular la temperatura, puedes utilizar un climatizador. Además, estos aparatos renuevan y purifican el aire de la casa, eliminando, así, la humedad que se forma sobre la piel cuando el sudor se evapora. El grado de humedad del ambiente doméstico debe situarse entre el 50 y el 75 por ciento. De este modo, se creará en la casa un entorno confortable y seco. Asimismo, es muy importante que la corriente de aire que genere el aparato siempre sea inferior a los 0,25 metros/segundo, y que no pase directamente por la zona de juegos o de reposo del bebé.
•Respecto al ventilador, su uso no es perjudicial, pero no resulta muy eficaz para mantener la temperatura deseada; lo único que hace es mover el aire caliente, algo que también se consigue, por ejemplo, dejando una ventana abierta para que entre el aire.
Cómo saber si tiene calor
•Toca el cuello o el tórax del niño para ver si está caliente o húmedo. Nunca tomes los pies o las manos como indicadores de su temperatura; las extremidades de los bebés siempre están frescas, incluso en los días más calurosos, debido a que la circulación sanguínea en estas zonas es todavía muy escasa.
•Observa su comportamiento. Si el bebé se muestra muy irritable, está intranquilo, ha perdido el apetito o tiene dificultades para conciliar el sueño, es probable que tenga calor.
•Compara tus propias sensaciones de calor o de frío con las de tu hijo. Si tú tienes calor, seguramente el bebé también lo tendrá. Observa tu indumentaria; si te sientes fresca con una simple camiseta, ¿por qué no vestir al pequeño de la misma manera?
Qué hacer para aliviarle
He aquí algunas medidas que debes adoptar para que tu hijo soporte mejor las altas temperaturas estivales:
•No le tapes en exceso. En estos días tan calurosos, el niño debe ir vestido con prendas frescas y cómodas. Bastará con ponerle una camiseta de algodón o de lino y, en las piernas, unos pantaloncitos cortos. Si no quieres que vaya descalzo por casa, puedes optar por ponerle unas calcetines de algodón.
•Si el calor es realmente intenso, quítale toda la ropa que sea posible. En casa, el niño puede llevar puesto únicamente el pañal.
•El paseo es mejor realizarlo por la mañana temprano, o bien a últimas horas de la tarde, cuando el sol no aprieta. En la calle, conviene llevar al pequeño vestido con una ropa ligera de algodón y unas sandalias. Si te gusta ser previsora, ten a mano una chaquetita de lana, por si acaso refrescase.
•Si el niño sufre demasiado calor, refréscale con frecuencia utilizando una esponja empapada de agua y aplícasela, sobre todo, en el cuello y en la cabeza. También puedes darle baños templados o frescos. Para calmar su sed, ofrécele a menudo un biberón de agua.
•Evita dejarle durante mucho tiempo en habitaciones cerradas o poco ventiladas.
•Cuando hagas un viaje en coche, coloca cortinillas en las ventanas, conecta el aire acondicionado, etc.
•Si, a pesar de todos estos cuidados, el niño tiene la cara enrojecida, suda mucho, presenta signos de debilidad y fiebre, quítale la ropa y dale de beber agua con un poquito de sal (sólo una cucharada por litro). De esta forma, recuperará parte de las sales minerales perdidas al sudar.

