Bebes de 0 a 12 meses

Sus primeras palabras

Algunos consejos para enseñar al niño a hablar antes y mejor.

Hacia el final del primer año de vida, el niño empieza a pronunciar las primeras palabras y, entre los 18 y los 24 meses, aproximadamente, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos. En este período rico en estímulos y en experiencias es cuando el bebé inicia su propio camino, que le llevará, paso a paso, a alcanzar su madurez lingüística.

Hay que tener en cuenta que no todos los niños siguen las mismas etapas de desarrollo: cada uno tiene sus propios tiempos y ritmos, que dependen, en parte, de factores hereditarios y ambientales. Antes de que el niño empiece a hablar, pueden considerarse como precursores del lenguaje la capacidad expresiva, la atención hacia el mundo que le rodea y la tendencia a imitar los gestos de los adultos.

Cuando el bebé empieza a pronunciar las primeras palabras,con frecuencia, expresa sonidos que pertenecen a un registro lingüístico diferente al que utilizan sus familiares: por ejemplo, puede suceder que un niño español pronuncie sonidos característicos del francés o del alemán, o que un niño japonés pronuncie la "r", que en su lengua no existe.

Alrededor de los nueve-diez meses, el balbuceo del bebé tiende más a la repetición de sonidos que pertenecen a su lengua materna: el niño cada vez es más hábil a la hora de reproducir los sonidos que oye, perdiendo la capacidad de emitir nuevos, y empieza a desarrollar el lenguaje receptivo (que permite comprender el significado de las palabras), que aparece incluso antes que el expresivo (que permite comunicarse verbalmente).

¿Qué quiere expresar el bebé?

Las primeras palabras van acompañadas casi siempre de gestos que ayudan al niño a expresar el mensaje que quiere transmitir, y son utilizadas como símbolos que sustituyen a los objetos o a las intenciones. Esta capacidad de expresar las palabras va unida al desarrollo del pensamiento: hacia los ocho meses, el niño es capaz de relacionar las diferentes sensaciones visuales, táctiles y auditivas; el pequeño aprende a elaborar una imagen mental de lo que ve, escucha o toca, y la traduce en una palabra.

Para estimular al niño a hablar de forma correcta, el ambiente en el que vive desempeña un papel fundamental: debe respetar sus propios ritmos de desarrollo y debe animarle a aprender de forma serena, sin forzarle.


Cómo ayudar al niño
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