Bebes de 0 a 12 meses

Agua, fuente de salud

Durante el embarazo y la lactancia

El agua es imprescindible durante el embarazo, siempre y cuando el ginecólogo no indique lo contrario, puesto que:

- Mejora los intercambios desde un punto de vista celular.
- Depura la sangre de toxinas.
- Favorece el buen funcionamiento del intestino.

A partir del tercer mes de gestación, la necesidad de agua aumenta sensiblemente: se requieren entre 1,5 y 2 litros de agua. Esta cantidad no debe consumirse únicamente a través de las bebidas, sino que tiene que proceder también de las frutas y las verduras frescas.

El agua mineral es, quizás, la más adecuada, especialmente aquélla de mineralización media (aguas oligometálicas). No obstante, si el agua del grifo de casa no es excesivamente dura y es pobre en nitratos, también se puede consumir diariamente.

Durante la lactancia, las necesidades hídricas de la mujer también son muy elevadas. Se ha demostrado que un abundante consumo de agua ayuda a mantener la capacidad de dar el pecho durante un período superior al año.

Beber agua mientras dura la lactancia no sólo alivia la sed (producida precisamente durante la tetada), sino que contribuye a mantener el buen equilibrio del organismo. Sin embargo, se ha de tener cuidado en no beber demasiado durante los primeros días que siguen al parto, ya que esto podría producir una obstrucción mamaria.


¿Agua mineral o del grifo?

El agua para los más pequeños
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