Bebes de 0 a 12 meses

Adoptar en China

J. Vicente nos explica su experiencia





J Vicente trabajó
durante dos años como coordinador de PIAO, Entidad Colaboradora de Adopción Internacional, en China donde acompañaba y asistía a las familias adoptantes durante su estancia en el país y la entrega de sus hijas adoptivas.


Su experiencia en este trabajo le inspiró a escribir su libro "Muñecas de Porcelana"
.











Nunca me imaginé, no sólo que yo me dedicaría durante dos años a algo tan bello y humano como es la adopción internacional, sino también que yo mismo acabaría adoptando al que ahora es mi hijo: un bombón de ojos rasgados de dieciocho meses llamado Oliver. Sin duda, ha sido el mejor regalo que China me haya podido dar, sobre todo después de haber pasado casi 20 años de mi vida en ese país.


En octubre de 2005 comencé a trabajar para la ECAI (Entidad Colaboradora de Adopción Internacional) Piao de Valencia como su representante y coordinador en China. Mi misión consistía en recibir a las familias adoptantes (en su mayoría de la Comunidad Valenciana) y acompañarlas durante todo el proceso que durara la adopción. Los responsables de dicha entidad consideraron que mis conocimientos sobre China, mi dominio del idioma y mi carácter medio español, medio chino, eran fundamentales para hacer este trabajo y atender a las familias como se merecían. Al fin y al cabo, acudían al otro lado del mundo a realizar algo muy importante: encontrarse con su hija. Así pues, acudía al aeropuerto de Beijing (o al de Guangzhou), les recibía con la mayor de las sonrisas y les atendía hasta el último día con todo el cariño del que me era posible. Durante esos dos años pasaron por mis manos varios centenares de padres y de niñas (sólo recuerdo tres niños en todo ese tiempo) unidos por ese hilo rojo que ha marcado sus destinos y sus vidas para siempre.

Cada entrega era especial, cada niña tenía una mirada distinta, cada abrazo, cada beso y cada muestra de ternura me confirmaban que el trabajo que estaba haciendo era el más hermoso del mundo. De hecho, se trataba de una labor en la que sólo había alegrías, pues me dedicaba a hacer realidad el sueño de muchas personas: convertirse en padres. Unía para siempre a cada niña con su familia y veía durante esas dos semanas que duraba el viaje a China la evolución de las mismas. Había amor por todas partes.

Procuraba que el tiempo de papeleo se solucionara lo más rápido posible, los días libres entretenerlos con excursiones a lugares típicos, organizar comidas y cenas con auténtica comida china, programar actividades para entretenerlos y, en definitiva, hacer que su estancia en China se les pasara lo más rápido, ameno y feliz posible. Esas experiencias, esas ilusiones y esos anhelos vividos esos dos años con tantas y tantas familias se vieron reflejados después en un libro escrito por mí llamado Muñecas de porcelana –La adopción en China, el comienzo de una nueva vida-, donde relato la historia de quince familias de febrero de 2006 que viajaron a Nanchang (provincia de Jiangxi) para recoger a sus quince tesoros. Fueron ellos mismos los que, emocionados por los acontecimientos vividos, me propusieron escribir un libro contando mis experiencias en el mundo de la adopción. Me puse en marcha y al poco había nacido el libro donde narro multitud de anécdotas, unas emocionantes, otras que incitan al llanto, otras que te hacen reír o las que te llenan de esperanza.

Sirve, pues, para mostrar a aquéllas personas que nunca han estado en China lo que les espera en un país tan enigmático y lejano como ese y, para los que ya han estado, como recordatorio de lo que ellos mismos vivieron. Desgraciadamente en la actualidad el tiempo de espera para viajar a China se está alargando mucho. Se han pasado de plazos de asignación de siete meses, hace tan sólo un par de años, a los más de 24 de la actualidad. Se cree, incluso, que la espera alcance los tres años.
























Eso no significa que China esté dejando de entregar a niñas en adopción o que vaya a parar durante 2008 por las Olimpiadas (sí dejarán de hacer entregas durante el mes de agosto), simplemente que el proceso se está ralentizando debido a muchos factores entre los que el propio Gobierno chino cita el mayor número de solicitudes por parte de familias tanto extranjeras como nacionales y el menor número de niñas adoptables. La idea que pretenden dar al exterior es de un país rico, con un nivel de vida alto, donde ya casi no hay niñas abandonadas, nada más lejos de la realidad, pues los orfanatos siguen estando llenos de menores que anhelan tener unos papás.

A todas aquéllas personas que se encuentran ahora en proceso de espera me gustaría darles mucho ánimo, decirles que procuren no pensar en ello, desconectar un poco del tema adoptivo, vivir la vida de “solteros” que les queda y mirar hacia el futuro con optimismo. Sabed que ese día un día llegará y que, antes de lo que os imagináis, os convertiréis en los mejores padres que vuestro pequeño tesoro pueda imaginar.


JVicente


JVicente es el autor de "Muñecas de Porcelana. Adoptar en China: el inicio de una nueva vida", Editorial Granica.

En él 15 parejas narran en primera persona la aventura de su viaje a China para reunirse con sus hijas.











El testimonio de Sara Barrena, madre adoptiva de Sara Yu Lai

Yo también soy madre adoptiva: El testimonio de Mar

Lola nos explica cómo vivió su proceso de adopción

Yo fui adoptada: Kate Smith nos explica su experiencia


¿Quieres adoptar o estás en proceso? Todo lo que debes saber sobre el proceso de adopción nacional e internacional


Si has adoptado, estás en proceso o quieres darnos tu opinión sobre este tema, participa en nuestro FORO
AtrásEnvía a un amigoImprime
Bebés de 0 a 12 meses Los especiales de mibebeyyo.com