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Los alimentos probióticos

Descubre qué son y cómo benefician a tu salud los alimentos probióticos.

El yogur y los productos enriquecidos con fermentos vivos, los denominados "probióticos", han invadido las estanterías de los supermercados. Pero, ¿son realmente necesarios en nuestra dieta? Y, sobre todo, ¿son verdaderamente beneficiosos?

Los probióticos: habitantes naturales de nuestro intestino

Los probióticos son bacterias que mantienen un funcionamiento adecuado del mismo. Además, estas "bacterias buenas" pueden beneficiar al sistema inmunitario, mejorando nuestras defensas. De hecho, retiran el alimento a los gérmenes nocivos, ocupan su lugar en la mucosa intestinal, estimulan la producción de anticuerpos y, a veces, fabrican sustancias antimicróbicas. Y eso no es todo; también potencian la acción de las enzimas digestivas, reequilibran las funciones intestinales, combaten las alergias y las intolerancias alimentarias y facilitan la digestión de algunas sustancias, como la lactosa.

Cuándo hay que tomarlos: los alimentos probióticos carecen de contraindicaciones, por lo que se pueden tomar en cualquier momento e introducirse en la dieta con total tranquilidad, incluso en la alimentación infantil. De hecho, resultan muy beneficiosos en caso de enfermedades, estrés o en cualquier otra situación que afecte al intestino. Los más pequeños pueden empezar a introducir el yogur en su alimentación a partir de los siete u ocho meses.

Qué productos elegir: los alimentos probióticos son muy numerosos y se pueden encontrar sin problemas. Por ejemplo, las leches acidificadas y los envases de una sola dosis de LC1 y otros productos probióticos están indicados para todas las edades y se pueden introducir sin problemas en la dieta diaria. Además, existen leches enriquecidas (para sustituir a las leches habituales), meriendas industriales y postres lácteos elaborados especialmente para los más pequeños.

Cómo se conservan: al ser más bien delicados, los productos pertenecientes a la familia de los probióticos se deben conservar cuidadosamente. Es conveniente mantenerlos siempre en el frigorífico y consumirlos rápidamente, respetando la fecha de caducidad. Por último, no hay que olvidar que estas bacterias mueren con el calor y la cocción.


Sabrosas recetas con yogur
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