Cáncer de mama
El cáncer de mama es el más frecuente entre la población femenina. La detección precoz es muy importante para superarlo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos se diagnostica un cáncer de mama en el mundo. En España, cada año, se detectan cerca de 16.000 casos; las campañas de detección precoz, los programas de mamografías y el progresivo envejecimiento de la población tienen mucho que ver con ello. La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y el resto de organizaciones de pacientes destacan que este tumor puede detectarse a tiempo, y la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA) subraya que el diagnóstico precoz es el mejor camino para conseguir una disminución significativa de las peores consecuencias de la enfermedad. La AECC insiste en que todas las mujeres con edades comprendidas entre los 45-50 y 65-70 años deben realizarse mamografías cada dos años, incluso, aunque no presenten síntomas.
El cáncer de mama es una enfermedad que, a diario, se cobra la vida de muchas mujeres de todas las edades, aunque sólo un seis por ciento de los casos se da en menores de 35 años, ya que es más común en aquellas mayores de 40 años. Es el cáncer más frecuente en la población femenina, representa, aproximadamente, el 22 por ciento de todos los cánceres que afectan a ellas, y, en los últimos años, su incidencia ha aumentado de forma considerable. Actualmente, una de cada ocho mujeres corre el riesgo de padecer cáncer de mama. La parte “positiva” es que el 78 por ciento seguirá con vida cinco años después del diagnóstico, el 72 por ciento al cabo de una década y se estima que dos de cada tres lo seguirá después de veinte años.
El cáncer de mama provoca cada año unas 6.000 muertes en España, y constituye la segunda causa de mortalidad femenina entre los 35 y los 54 años. En todo el mundo se diagnostican más de un millón de nuevos casos cada año, mientras que la cifra de fallecimientos podría situarse alrededor de los 400.000.
Entre los factores de riesgo que se presentan con mayor frecuencia están: los genéticos, la edad (tiene mayor incidencia después de los 45 años y de la menopausia), los antecedentes gestacionales (es más frecuente en mujeres que tuvieron su primer hijo después de los 30 años o que nunca engendraron), los antecedentes de salud (las que ya tuvieron cáncer en un seno, son más propensas a desarrollarlo de nuevo), los antecedentes de desarrollo sexual (aquellas mujeres que presentaron menstruación temprana o menopausia tardía tienen más probabilidades que otras); y, por último, el estilo de vida y los factores ambientales (existen muchas sustancias cancerígenas que favorecen su desarrollo, entre ellas las que contiene el tabaco).
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